Paul Kelly - Before Too Long
A todo aquel que le guste el cine seguro que le suena uno de los mejores discursos de motivación que se han visto en la gran pantalla. Pero lo que tal vez no sepan, es que la canción que se esconde detrás de las palabras de Al Pacino en Un Domingo Cualquiera, fue escrita por un señor de Adelaide que nació en un taxi hace casi 60 años: Paul Maurice Kelly.
Paul Kelly es a la música australiana lo mismo que Bob Dylan lo es a la americana, Billy Bragg al movimiento obrero inglés o como lo fueron lo son The Beatles a Liverpool. Durante más de 30 años de carrera y con más de 20 álbumes a la espalda, Paul Kelly sea tal vez el poeta más laureado de la música australiana. Sus letras reflejan los aspectos cotidianos de la vida y a menudo incluyen referencias a la inmensidad del paisaje australiano como a la cultura australiana. A veces se le describe como un cronista de la época, visto no sólo como músico, sino como un compositor cuya obra forma parte ya de la poesía tradicional australiana.

La carrera musical de Kelly comenzó en las calles de Hobart y se trasladó a la escena de Melbourne donde rápidamente agrupó seguidores de sus letras crudas y estilo individual. En la capital de Victoria formó el grupo “Paul Kelly and the Dots” con los que publicó dos álbumes, “Talk” y “Manila”, antes de su separación en 1982. Fue entonces cuando Kelly se mudó a Sydney y reunió el dinero suficiente para grabar canciones de la talla de “White Train”, “Adelaide” y “Little Decisions”. Las canciones, que se publicaron en un doble disco llamado “Gossip”, fueron un éxito y así, junto al guitarrista Steve Connolly, el bajista John Schofield, y el teclista Peter Bull, la fama de Paul Kelly empezaba a trascender con el grupo “Paul Kelly and the Coloured Girls”. A esto le siguió “Under the Sun” y otro cambio de nombre a “Paul Kelly and the Messengers”.
Gran parte de la obra de Paul Kelly también refleja su conciencia social mediante letras sobre acontecimientos sociales e históricos importantes, y su relevancia para la identidad australiana. Varias de sus canciones destacan la difícil situación de los pueblos indígenas de Australia, incluyendo “Maralinga (Rainy Land)”, que trata sobre las pruebas atómicas que realizaron los británicos en el interior de Australia y sus efectos sobre los pueblos indígenas de esa zona. En el álbum “Comedy” (1991), Kelly co-escribió una canción con el compositor aborigen, Kev Carmody. La canción, “From Little Things Big Things Grow” (MUST LISTEN), se centra en el inicio del movimiento de los derechos territoriales indígenas del Northern Territory, describiendo la lucha del pueblo Gurindji por su tierra. Kelly también co-escribió “When I First Met Your Ma” y “Rally round the Drum” con el compositor aborigen Archie Roach.

“Paul Kelly and the Messengers” se disolvió en 1991 y Kelly colaboró con la banda aborigen “Yothu Yindi” antes de establecer una carrera en solitario. Desde entonces ha tocado con artistas de todo el mundo y ha realizado giras por Australia, Europa, EE.UU. y Canadá, para el deleite del público. Tal vez su mayor temor sea encasillarse como compositor, de ahí sus frecuentes cambios de dirección, nombres y colaboraciones con tantos artistas de éxito.
Vance Joy - Riptide
Cuando esta canción apareció por primera vez en 2012, poco -o más bien nada- se sabía de quién se escondía detrás de esa voz. Los pocos que tuvieron la suerte de toparse con ella en Internet, buscaban sin ningún atisbo de éxito otras canciones del autor para saciar su apetito. Pobres ellos, y es que a medida que fueron pasando los meses emergió en Melbourne (sí, una vez más) el culpable de esa melodía al ukelele tan pegadiza, James Keogh, más conocido como Vance Joy.
“I wasn’t trying to remain a mystery, I just wanted to let everything else catch up to the song writing. At that stage, that recording [Riptide] was the only thing I had on the board. October last year was the first time I performed as Vance Joy with my band so I was just letting things come together naturally I suppose.”
Con un tono de voz tan característico, Vance Joy capta la atención del oyente sin ningún esfuerzo, y no sólo eso, sino que la mantiene hasta el final. El sonido dulce del ukelele, por si fuera poco, eleva el sentimiento que plasma en sus letras hasta niveles que inducen a la sonrisa tonta (probadlo) y es que, ¿a quién coño no le gusta como suena un ukelele? A mi me encanta. Ahora, coge los recuerdos más bonitos como desagradables de tus relaciones, el amor, piensa en aquellas personas que han entrado o se han ido de tu vida en algún momento; y verás como el bueno de James puede masticar eso y cantarlo como un paquete nostálgico para tus oídos. Tu corazón probablemente te odie por eso, pero tus oídos seguro que te lo agradecen.

Cabe destacar que la percusión y los arreglos vocales en esta canción se añadieron sin alterar lo más mínimo la voz de James, y si alguien quiere verlo unplugged, sin más compañía que la de su ukelele, puede hacerlo aquí.
La semana pasada me compré una bicicleta de segunda mano. “¿Y eso qué tiene que ver?”, pensará más de uno. Pues mucho, ya que mirando información en su web, acabé escuchando esta canción que me llamó la atención en uno de sus vídeos promocionales. Busqué el vídeo en YouTube y me quedé embobado oyendo la canción mientras veía un baile con un hula hoop que encajaba como anillo al dedo.
Y es que, a veces, los detalles más pequeños son los que nos alegran los días.
Cheers!
Twerps - Work It Out
Hoy traigo una de esas canciones que más me gusta cada vez que la escucho. Una de esas canciones escritas desde la humildad, sin demasiados arreglos ni guitarras prodigiosas. El grupo en cuestión se llama Twerps y no son más que otra piedra por pulir de la -a veces saturada- cantera melburniana (asco de gentilicios). La capital de Victoria, si por algo se caracteriza, además de por su clima cambiante y por inaugurar la temporada de F1, es por la arraigada tradición deportiva y cultural que posee. Considerada la capital del deporte y de la música australiana, se ha convertido en el mejor laboratorio de pruebas para todo tipo de grupos noveles. A sus integrantes, con más ilusión que esfuerzo, no les cuesta demasiado trabajo tocar en algún garito todos los fines de semana. No obstante, me pregunto si este trampolín puede resultar un arma de doble filo ya que se puede perder la esencia DIY (Do It Yourself) que el indie predica. Y cito a Julia McFarlane, guitarrista de los Twerps; “We’re lucky in Melbourne, where it’s really easy to get gigs at venues and pubs, whereas in Sydney the DIY scene happened out of complete necessity. There were no venues, no support. But in Melbourne, there are a shitload of venues to play at. There’s not as much ambition in Melbourne because it’s really easy to get around, easy to get gigs at venues, and everyone will do shit for you. I don’t mean that in a bad way.”
Su primer LP, autotitulado Twerps (pa’qué complicarse), guarda parecido con el pop garagero más californiano por momentos, sin salirse del canon indie que marcan las camisas a cuadros y las zapatillas cómodas. Con letras sencillas que hablan de cosas sencillas, sus influencias abarcan desde algunos clásicos aussies como The Go-Betweens, Paul Kelly o los Sunnyboys, hasta bandas americans como The Feelies.

Una anécdota que me ha parecido curiosa es que Martin Frawley (cantante y guitarrista) conoció a Rick Milovanovic (bajista) mientras trabajaba en un videoclub a las afueras de Melbourne. Se conoce que Rick alquilaba tantas películas que al final le acabaron ofreciendo trabajo, y dadas sus aficiones parecidas, no tardaron en hacerse amigos.
No puedo terminar este post sin explicar la historia detrás de esta canción, que me llamó la atención desde el primer momento. Pese a que a primera vista pueda parecer que habla de amor, rupturas y de “hacerlo funcionar”, los Twerps la escribieron después de abrir en una gira para Real Estate (vídeo hipster a tope by the way). Además de realizarse como grupo, se dieron cuenta del esfuerzo y del trabajo de tanta gente que supone estar ahí, llegando a la conclusión de que “sólo recibes, en la misma medida que das”.
“Work it out,
do it now,
you get back,
as much as you put in”
Cheers!
Anna Lunoe & Flume - I Met You
Dice el refrán que todo niño viene con una barra de pan bajo el brazo. Parece sin embargo, que los bebés australianos prefieren los teclados y los samples a las chapatas, o tal vez fue culpa de Robert Moog, que esparció su semilla por el Down Under sin quererlo ni beberlo hace años, a saber. Lo cierto es que los aussies tienen un talento innato para producir música, y a base de rescatar sonidos del new wave más ochentero, se han convertido, me atrevería a decir, en uno de los principales exportadores de pop electrónico, synth pop o indie dance (como desee uno) de la última década.
Pese a lo recóndito del país, el pop electrónico australiano siempre ha gozado de buena salud, faltaría más, pero no fue hasta el 2008, con Cut Copy a la cabeza, que cruzó océanos para llegar al gran público. Por aquel entonces, el trío de Melbourne, que ya había publicado un álbum en 2004, se alzó con el primer puesto de las listas australianas con su segundo LP, In Ghost Colours, y no tardó en convertirse en abanderado de parte de un movimiento de grupos que fusionaban sintetizadores con guitarras, y sonidos vintage. Así, con directos muy bailables plagados de hits, pronto se convirtieron en el máximo exponente (yeah!) de una oleada de bandas aussies que aterrizaban en Europa y Estados Unidos cada verano. [Jazzaldia 2011 para los donostiarras]. Pronto se les sumarían otros grupos australianos que a la larga han tenido un gran reconocimiento internacional, como el dúo de Sydney, Bag Raiders, o más recientemente, Miami Horror o Empire of the Sun, que han anunciado nuevo disco para el 2013 (Trailer)
De momento estreno blog con algo un poco más chill, y como no podía ser menos, con un vídeo que empieza con un joven que lleva un teclado bajo el brazo (¡qué casualidad!). El joven en cuestión es Harley Streten, más conocido como Flume, jovencísimo productor de Sydney que ya está dando mucho que hablar. Aunque como habréis visto, no está sólo en el vídeo, le acompaña la guapísima Anna Lunoe, dj-productora y cantante australiana.

Tanto el uno como el otro descubrieron su pasión por la música a temprana edad. El amigo Harley ya producía música a los 13 años con un software que le tocó de regalo en una caja de cereales. Por otro lado, Anna Lunoe, rodeada de hermanos varones, creció escuchando la música de sus hermanos, que competían por ver quién era capaz de hacerla sonar más alto en casa. Así, la pequeña Anna, adquirió unos conocimientos de hip-hop 90ero, bandas sonoras y electrónica experimental muy poco comunes para su edad. Entró en el mundo DJ a base de rap e indie dance y más adelante, demostró también su valía como productora. Definitivamente, su delicada voz añade feminidad a la música club, con influencias “fruity” house, indie pop y tempos que varían de canción a canción.
¡Bon appétit!